Vivimos en la urbe porque en ella encontramos facilitado todo lo necesario para el vivir mismo.
El campo, a medida que la población aumenta en tamaño, en algún lugar deja de serlo y se convierte con el tiempo, pasando por estadíos, en ciudad. Así un pueblo crece y se hace primero una pequeña ciudad, luego una gran urbe. Cuando esto ocurre hay también una proliferación de problemas que son complejos de solucionar y costosos.
La ciudad al borde de la costa de un ancho río
Entonces se plantea la real conveniencia de vivir en una ciudad, porque en ella predominan los problemas en el diario vivir. De tal modo, se abre nuevamente el espíritu humano a la inquietud de vivir en un lugar apartado, con menos gente, más verde y en lo posible que parezca campo. La gente se va a vivir a los suburbios. Lo hace buscando calidad de vida para si misma y por sus hijos. Seguir leyendo Las casas, la ciudad, y el uso del espacio urbano→
El concepto urbanístico nació en Europa y se proyectó como propósito de los tiempos modernos por una nueva sociedad.
Y fue como respuesta al desarrollo de una vida urbana relacionada con la irrupción de la industrialización, la mala calidad de vida por contrapartida del progreso y el alejamiento de la naturaleza.
Ocurrió antes de la popularización del automóvil, cuando las personas dependían en gran medida del ferrocarril, fue en Inglaterra, el país más industrializado y desarrollado del mundo a comienzos del Siglo XX.
La ciudad jardín combinaba la edificación con espacios verdes, tanto para jardines como para huerto y una cierta autonomía, de tal modo que se pudiera comprar y hasta trabajar en ella. Una idea romántica que logró materializarse en algunos modelos.
Vista aérea de una ciudad jardín en Hertfordshire en el Reino Unido