Vivimos en la urbe porque en ella encontramos facilitado todo lo necesario para el vivir mismo.
El campo, a medida que la población aumenta en tamaño, en algún lugar deja de serlo y se convierte con el tiempo, pasando por estadíos, en ciudad. Así un pueblo crece y se hace primero una pequeña ciudad, luego una gran urbe. Cuando esto ocurre hay también una proliferación de problemas que son complejos de solucionar y costosos.

Entonces se plantea la real conveniencia de vivir en una ciudad, porque en ella predominan los problemas en el diario vivir. De tal modo, se abre nuevamente el espíritu humano a la inquietud de vivir en un lugar apartado, con menos gente, más verde y en lo posible que parezca campo. La gente se va a vivir a los suburbios. Lo hace buscando calidad de vida para si misma y por sus hijos. Seguir leyendo Las casas, la ciudad, y el uso del espacio urbano