El concepto es simple, fácil de entender para cualquiera, sin embargo definir la belleza de la arquitectura resulta un asunto complicado.
Las casas bonitas se ganan las miradas, tienen encanto, resultan fascinantes. Se lucen con orgullo cuando son propias, se desean cuando todavía no lo son, estas casas hablan por si mismas.
¿Qué es lo que causa estas reacciones? cualquiera podría responder que el diseño es clave y de el depende todo lo que se quiera lograr, también que la casa sea bella.
Pero resulta que hay casas muy bonitas que no han tenido un diseño arquitectónico profesional, fueron hechas sin planos y hasta con materiales burdos o rústicos, hechas por alguien de oficio.
Esto revela que hay factores en juego para lograr que una casa sea bonita a los ojos de los demás, no solo del arquitecto.
Algunos de los factores se pueden identificar, como si se tratara de ingredientes de la receta para hacer que una casa luzca bonita. Por ejemplo los diseños clásicos, tradicionales, y los estilos, contribuyen en grado importante para que una casa se vea bonita.
También es fácil advertir que las casas con jardines que sirven de marco, y mejor aun con flores, son de las más bonitas. El entorno de la estructura juega un papel muy importante cuando hay armonía.

Al continuar identificando factores no podemos dejar de lado los materiales con los que está hecha la estructura y sus cubiertas, y en esto los materiales naturales llevan las de ganar, más si se enmarca la casa en espacios verdes.
Pero el blanco de una casa de concreto puede causar un impacto y algunos detalles provocar la atracción que caracteriza a las casas bonitas.
También tiene un gran valor el que los acabados exteriores se vean impecables, pero esto no siempre así ya que hay casas muy rústicas que logran verse perfectamente entre las bonitas.
Hay elementos muy importantes en una edificación que las personas no profesionales perciben en el todo cuando la observan por atracción, y los arquitectos identifican individualmente, como por ejemplo: la gracia de las lineas, formas simples y su funcionalidad.
El ingeniero Gustave Eiffel decía “El primero de los principios de la belleza arquitectónica de una construcción está determinado por la perfecta apropiación al uso”. La coherencia del espacio es un factor predominante que le otorga al edificio valor estético.

Las imágenes parecen revelar que el encanto de las casas bonitas se creó hace tiempo, en construcciones de otra época, y no es propio de las modernas.
Hay una realidad incuestionable al ver así la arquitectura, pero también es cierto que está ligada a otra realidad con la cual esas casas conviven, se trata del valor funcional y un logrado equilibrio estético expresado en las estructuras contemporáneas.
Es posible que esta doble realidad se deba a la gente y a los arquitectos, porque las casas tradicionales y clásicas se hacen bonitas gracias a las elecciones de los propietarios al decorarlas y lograr que se destaquen y luzcan, así los dueños le dan una personalidad a sus moradas.
Por el otro lado, las contemporáneas son casas definidas por el diseño arquitectónico, es con el que se consigue un gran equilibrio estético, uno que solamente logra el arquitecto con su arte.
En la arquitectura moderna las formas orgánicas representan un factor de gran valor para que una casa se vea bonita. Especialmente las lineas curvas y las formas redondas pueden añadir gracia a la estructura.

Espero que estos ejemplos le gusten y de cada uno encuentre los factores que hacen a las casas bonitas. Vea la entrada sobre la gracia de las casas con encanto publicada en el blog asociado.
Editado por Héctor H. Zorrilla.
Revise la entrada con una selección de imágenes de casas lindas publicada en este mismo sitio.
Lo publicado es para divulgar e inspirar, no se brindan servicios de arquitectura.
una muy bonita informacion atravez de estas imagenes para desarrollar nuestra creatividad al diseñar remdelaciones gracias
Muchas gracias por la visita al sitio y por el aliento.
Las más bonitas son las casas alsacianas. Región que no me canso de recomendar, sobre todo en el mes de diciembre.