La ciudad homogénea.

Cuando se emite opinión sobre una ciudad suele valorarse su aspecto basado en una impresión.

Se dice por ejemplo: «Esta ciudad es homogénea». Lo que resulta una apreciación amplia y subjetiva para destacar la armonía morfológica que se impone ante la mirada a vuelo de pájaro, desde un helicóptero o un avión. Una ciudad que se ve homogénea parece una ciudad bien hecha o desarrollada. Lea un breve artículo que explica lo que el urbanismo es.

Perfil de los edificios de una ciudad

No es fácil para una comunidad lograr tal resultado, sobre todo en ciudades grandes, muy extendidas. Un juicio así (Ciudad homogénea) seguramente alimenta el orgullo de su población, los que viven en ella pueden sentir que están en un buen lugar.

Pero la ciudad aparentemente homogénea puede no serlo realmente. Aquello que se ve regular en la superficie puede igualar la impresión de los perfiles de las edificaciones, haciéndonos pensar, por asociación simple, que lo no visible se le parece. Así entonces, la carencia de una buena proporción de espacios públicos y verdes o la falta de armonía de las construcciones próximas entre si, pueden quedar fuera de la atención, sin conciencia de ello y por lo tanto sin solución.

Ciudad homogénea y ciudad armónica, son dos características de una ciudad que deben marchar acompañadas. Así es que. la homogeneidad característica de una ciudad dada por la altura o la densidad de las edificaciones no valida la heterogeneidad de sus construcciones y la falta de armonía en la misma por una pobre complementación de espacios públicos y verdes, por ejemplo. No debería el bosque ocultar el árbol, a nuestro ojos.

No es esto asunto de arquitectos y urbanistas solamente, también los habitantes de la ciudad deben velar por su desarrollo armónico y funcional. Las demandas de la población pueden condicionar positivamente la conformación de la ciudad que habitan y los espacios comunes que usan.

Los estilos arquitectónicos y el cumplimiento de las normas edilicias contribuyen a una homogeneidad de ciudad que sin negar la diversidad expresada por las casas y edificios residenciales, contribuya a lograr una ciudad agradable, una ambiente urbano apreciable, propicio para el desarrollo armónico de sus habitantes.

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